La isla de Alcatraz I
Era una mañana soleada en San Francisco, y se podía contemplar a lo lejos el mítico Golden Gate Bridge. Llegamos al Pier 41 un poco antes de la hora de nuestro tour y decidimos entrar en una tienda de souvenirs. Allí Jordi se encaprichó con una lata imitación a las que tenían en Alcatraz y yo compré un punto de libro que siempre adquiero en mis viajes para mi colección. Después nos pusimos a hacer la cola con nuestras entradas y finalmente partimos hacia la intrigante isla de Alcatraz. Lo cierto es que cuando uno piensa en Alcatraz se le pasan muchas cosas por la cabeza. ¿Cómo será aquella terrible prisión? Yo Alcatraz sólo lo había visto en la película La Roca de Sean Connery, que por cierto me había dejado impresionado con todas aquellas mazmorras subterráneas que yo tenía ganas de ver. A medida que nos acercábamos veíamos una preciosa isla, llena de vegetación, con cactus y muchos tipos de plantas. Lo cierto es que no parecía una isla muy desagradable. Después del cuarto de hora que dura el viaje llegamos a Alcatraz. Lo primero que vi fue un cartel que decía que estaba prohibido navegar a 40 yardas de la isla y que si se ayudaba a un fugitivo le podían caer graves penas. Al lado del cartel también se podían ver unas pintadas que decían "Indians Welcome" y "Indians Land", pintadas que son de la época de la ocupación de los nativos indios. En cuanto bajamos nos encontramos un empleado del parque nacional que nos explicó todas las reglas, entre ellas estaban las de no comer en todo el parque excepto en el muelle, y no llevarse ni una piedrecita o pluma de pájaro. También nos contó algunas curiosas anécdotas, para mi pesar nos dijo que todas aquellas mazmorras que aparecen en la famosa película de la Roca no existían, ya no iba a ver aquellas increíbles catacumbas.

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